Roma al revés
El amor es, sin duda, el sentimiento más raro de la caja de bombones que es la vida. El más raro porque siempre está dispuesto a callarte la boca cuando piensas que lo sabes todo sobre él. Porque te sabe hacer probar el cielo para darte luego ese infierno tan suyo. Con esto me refiero, por ejemplo, a llorar por amor. Nunca creí que fuera de esas personas que llora por amor hasta que me di cuenta de que todos lo hacemos. Algunos lloran con lágrimas, otros con palabras. También los hay que lloran con decisiones y los que lo hacen rompiendo corazones. Ahora lloro por amor. Nos lloro a ti y a mí. Pienso en aquello que amo y que he perdido. En todo lo que podríamos haber sido. También pienso en lo que he dejado ir y en las personas que he perdido por amar poco o demasiado. En definitiva, por amar mal. El amor también es escurridizo y siempre sabe cómo engatusar. Me he dado cuenta de que cada vez que decimos la típica "es la última vez que sufro por amor" solo perdemos el tiem...